Luis Ricardo en el XXV Encuentro de la Red de Educación Alternativa

EL RETO DE LA EDUCACIÓN ALTERNATIVA ANTE LAS POLÍTICAS EDUCATIVAS, EL CURRÍCULUM NACIONAL Y LAS ÚLTIMAS REFORMAS
25 ENCUENTRO DE LA RED DE EDUCACIÓN ALTERNATIVA
Luis Ricardo Ramos Hernández, Profesor de la Escuela Normal Instituto Jaime Torres Bodet de Cuautlancingo, Puebla y en la Escuela de Artes Plásticas y Audiovisuales de la Autónoma de Puebla.
Llevo dos años trabajando en la normal pública Instituto Jaime Torres Bodet. Es el tiempo suficiente para empezar a entender el funcionamiento y verificar la filosofía que le dio origen a la educación pública en México. Admito que sentí orgullo al poder hojear los libros de texto que editó el propio Torres Bodet en los años sesenta, en los que se refleja nítida la intención de que los chicos descubrieran las artes, la tecnología y la ciencia a través de pequeñas historias ilustradas. El país se proyectaba joven, pero orgulloso hacia el mundo. La primera misión de la educación pública y de las escuelas normales fue la de llevar la cultura, la modernidad, a todo el país. Ser maestro entonces era un oficio respetado.

Por Luis Ricardo Ramos
Cartel del XXV Encuentro de la Red de Educación Alternativa

En contraste, los tiempos neoliberales son menos nacionalistas y más globalizados. Tienen más influencia en la visión educativa los patrocinadores internacionales, como el Banco Mundial y la OCDE, que los propios maestros. Nos han hecho saber que ahora la misión es la calidad. En este contexto, la reforma educativa de la educación básica establece la competición entre aspirantes a profesores, de cualquier sistema educativo de origen. Hasta hace poco los lugares de trabajo para entrar al servicio docente eran exclusivos de los profesores normalistas, de modo que los egresados de nuestras escuelas normales tenían una alta probabilidad de ingresar al sistema.

En una competición abierta contra las universidades públicas y privadas, las normales están en desventaja, porque carecen de libertad de acción en términos académicos y administrativos. Alguien se preguntará “¿si las universidades públicas pueden satisfacer la demanda de maestros, para qué necesitamos las normales?”. Quien realiza esta pregunta es posiblemente un ahorrativo e hipotético secretario de Hacienda, o más bien todos los ahorrativos, reales e históricos secretarios de Hacienda, prestos a despilfarrar en otras cosas y a eliminar la mayor cantidad de instancias públicas que les ha sido posible.

Nos queda claro que el gobierno ha decidido abandonar a su suerte a las escuelas normales, sin dotarlas de autonomía real, ni permitirles actualizarse. Como parte de esta política de completo abandono, la SEP no ha creado nuevas plazas de trabajo para el sistema normalista en más de dos décadas. No necesito recordar aquella iniciativa de la lideresa sindical Elba Esther Gordillo de convertir nuestros planteles en escuelas de turismo, ni ilustrar los casos de abierta persecución y acoso contra nuestros compañeros de las normales rurales para demostrarlo.

Educación alternativa en el Instituto Jaime Torres Bodet


Los profesores de la Normal Instituto Jaime Torres Bodet que nos asumimos como alternativos debemos hacer adecuaciones curriculares constantemente, pero al mismo tiempo se nos pide “respetar el programa”. El argumento es que los textos de las antologías son evaluados en el examen de egreso de licenciatura, que es un examen estandarizado y requisito indispensable de titulación.

Ahora bien, estoy seguro de dos cosas: que ninguno de mis compañeros maestros conoce el examen de egreso de licenciatura y que muchos de los textos del programa han quedado completamente anticuados. Pongamos el ejemplo de la materia “Propósitos y contenidos de la Educación Básica I (Primaria)”, cuya antología es del 2002, mientras que el objeto de estudio, es decir el programa de primaria, se reformó en 2011. “¿Cuál programa debemos analizar?”, pregunta el maestro. Los dos, sugiere la escuela. "Y también respetar la antología”, advierten los compañeros maestros. Por cierto en esa recopilación consta un texto que condena la militancia política de Paulo Freire, firmado por Guiomar Namo de Mello. Ese fue el primer artículo cuyo uso eliminé de una antología oficial, para leer en su lugar, por supuesto, a Paulo Freire. La maravilla del caso fue que la alteración no tuvo consecuencias. Es decir, consecuencias negativas. No se activó ninguna alarma, ni llegaron los bomberos quemalibros de Fahrenheit 451.

En el instituto gozamos de amplia libertad de cátedra, puesto que no existe una figura de supervisión de la SEP para las escuelas normales, por lo menos no en aspectos académicos. Esta es una ventaja que debemos agradecer. En este aspecto, la poca visibilidad se vuelve completamente a nuestro favor.

Alternativo, pero poco gregario


Desde la primera modificación de las lecturas sugeridas por el programa he ido tomando confianza. Mucho también a partir de la orientación de mis compañeros de la Red y del Movimiento de Educación Alternativa en Puebla. Coincidimos en que no se vuelve uno mejor escritor repasando la pura teoría de “Cómo redactar un tema”, texto de Teresa Serafini antologado en el programa de la materia “Estrategias para el estudio y la comunicación”. La habilidad de escribir se desarrolla escribiendo.

Como responsable del curso de comunicación en la especialidad de Inglés del Instituto Torres Bodet y enfrentado ante la urgencia de que los estudiantes leyeran y escribieran mejor, realizamos un taller literario, a partir del cual se publicó el blog “Alumnos volando”, donde cada quien publicó textos propios y se encargó de corregir textos de otros compañeros. Los resultados son cada vez mejores. A continuación, un fragmento de cuento “Julieta y la personita como una lámpara”, firmado por Yanett Atonal.

“¿Qué podía ser eso? Era una luz muy brillante, pero demasiado pequeña para ser un foco de 100 watts, era más bien como una personita convertida en una lámpara, colgada del bosque. No se movía, pero respiraba. La tomó entre sus manos, y la llevo a casa. La llevó a su cuarto, sus padres no habían vuelto. Observó que en sus diminutas alas tenia herida, pero sin sangre. La figura despertó. Abrió completamente los ojos y vio a Julieta claramente. Se asustó y quiso volar. Julieta también se asustó y echó a correr tratando de encontrar un lugar para esconderse, detrás de la puerta. No había peligro, la personita no la siguió. Julieta se acercó una vez más a su invitada.”

Hacia el futuro me parece necesario trabajar más en conjunto con mis compañeros. Hubiera sido lógico presentarme a este encuentro como un colectivo, pero esto no ha sido sencillo. Hay una impresión general de que todos tenemos mucho trabajo. Es parte de la cultura del servicio público, supongo. “Nadie haga más de lo que le está solicitado”.

Espero equivocarme, posiblemente la experiencia de los tiempos que corren empieza a hacer que los maestros queramos hacer más. Cumplir con nuestro trabajo frente a grupo, con nuestras comisiones y tener aún más vigor para crearnos nuevas comisiones, unas que no nos son asignadas, sino que las vamos proponiendo nosotros. Pronto se escuchará: “Propongo una comisión de talleres alternativos”, como quien se ofrece a comprar el pastel para los cumpleañeros del mes. Otro agregará “podemos apagar la televisión y leer un cuento mientras desayunamos”.

Aplaudiré las propuestas y quizá, con el impulso de mis compañeros de la Red y el Movimiento de Educación Alternativa de todo el país, ―también teniendo en mente las maravillosas ediciones de Torres Bodet― tendré la fuerza sobrehumana que se necesita para vencer los rostros de hielo y finalmente abrir la boca y proponer algo, una vez más.



Referencias


ATONAL, Y. [web] “Julieta y la personita como una lámpara” en www.alumnosvolando.blogspot.com


SEP (2002) “Estrategias para el estudio y la comunicación 1 y 2”. Programa para la transformación y el fortalecimiento académico de las escuelas normales. México: SEP.


SEP (2002) “Propósitos y contenidos de la educación básica I (Primaria)”. Programa para la transformación y el fortalecimiento académico de las escuelas normales. México: SEP.

Luis Ricardo Ramos

El analfabeta político / Bertolt Brecht

El peor analfabeta es el analfabeta político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.
No sabe que el costo de la vida, el precio del frijol, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de las medicinas, dependen de decisiones políticas.
El analfabeta político es tan ignorante que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.
No sabe que de su ignorancia política nace la mujer abusada, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

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