Como maestro de animación

Mucho tiempo soñé con ser maestro de animación. Ahí está el historiador del género Luis Vázquez para corroborarlo. Él también es maestro de animación y es mi gran amigo de la infancia. Algo nos pasó juntos para impulsarnos al oficio. Yo tengo la impresión de que soy bueno, pero todavía me falta la paciencia de monje necesaria. Por suerte creo entender el oficio y poder dar el curso uno de Animación 2D en ARPA, que es la escuela de cine de la Autónoma de Puebla. Soy un buen profe y podría dar casi cualquier clase de arte, excepto música, baile, escultura y canto. Bueno, que si me ofrecen canto, la doy. Si me dan la clase de salterio, pido ayuda a mi amigo Juan Evers.

Acepté el trabajo sabiendo que es el mejor trabajo del mundo para mí. Mejor que el de presidente o el de senador de la República. Fascinante y limpio, no como los presidentes y los senadores. El trabajo soñado, el de Jodie Mack y el que debería tener Bill Plympton. Afortunadamente Bill no vendrá a Puebla por 60mxn la hora y me lo han ofrecido a mí. Es buena suerte que Ricardo Ceceña no pudo dar los dos grupos y aquí estoy. Ahora tengo que ganarme el respeto de la comunidad con un buen corto animado y no sólo con una buena clase. Emocionante y aterrador, pero siempre he dicho: acepta y luego vemos. Y ya vamos viendo.

Luis Ricardo Ramos animador en Puebla.
Luis Ricardo animado

El analfabeta político / Bertolt Brecht

El peor analfabeta es el analfabeta político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.
No sabe que el costo de la vida, el precio del frijol, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de las medicinas, dependen de decisiones políticas.
El analfabeta político es tan ignorante que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.
No sabe que de su ignorancia política nace la mujer abusada, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.