----------------------------------------------- */ Blog de Luis Ricardo Ramos: junio 2007

Falso

Caí con el billete más burdamente falso. Su textura de folletín, su ventana de diurex. Su tinta despintándose. Su Morelos pálido.

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No es igual dormir la siesta que dormir la fiesta.

Mi curso de humor

Hace dos semanas tomé un curso de caricatura política con José Hernández, el gran caricaturista político mexicano. Fue como tomar un curso de trompeta con Miles Davis.

-¿Bueno, todos tienen su trompeta?

-Siiiiiii.

-Ahora intenten hacer esto.

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En la segunda hora estudiamos los mecanismos del humor, que son:

1) La asociación de elementos de contextos diferentes, de modo que se rompa la lógica.

2) La transposición de un elemento a un nuevo contexto.

3) La contradicción y la ironía.

4) La hipérbole.

5) El presidente encabronado.

Su padre era...

Una vez hace muchos años Lilí y yo veníamos jugando en el asiento de atrás a los playmobil. En esos tiempos pensaba que los padres no ponían atención a los hijos. Es más, yo pensaba que mis padres nunca hablaban de mí.

Cogí un playmobil y le dije a Lilí:

-(...) Su padre era un volador de Papantla...

Mis papás se cagaron de risa. Creo que hasta la fecha les parece mi mejor línea.

La no tan cándida, Eréndira Ikunikari

En Eréndira Ikikunari (Mora Catlett 2007) las mujeres purépechas plantan cara al invasor español, y le devuelven al asunto la lógica que le corresponde. Si han venido a robar su oro, merecen ser tratados como ladrones.

Esas mujeres terminarán derrotadas en la contienda, y habrán de sobrevivir "dos de cada diez de las que eran". Y sus cuerpos quedarán apilados en los códices. Pero habrán de conservar la dignidad de no llamar dioses a quienes no lo son.

La dignidad máxima es femenina, si revisamos la filmografía (y la historia) nacional, tan poblada de Gatopardos y Compadres Mendoza, siempre dispuestos a dar "mil piruetas antes que perder", personajes varones todos ellos, aliándose al triunfador, sobreviviendo enjoyados, chaqueteros, cargando el ídolo nuevo, en el mismo lugar donde no se atrevieron a defender al ídolo viejo, de un martillazo contundente.

Archivo en precipicio