Fraude México 2006 (La historia a destiempo)

La guerra entre hermanos, de liberales contra conservadores, que vivió México durante todo el siglo diecinueve, sólo mantuvo treguas durante las dictaduras violentas (la paz de los sepulcros) de Santa Anna y Díaz, y luego ya a mediados del siglo XX, durante aquella dictadura perfecta del PRI. Pero el resto del tiempo fue guerra. Guerra de Reforma. Revolución Mexicana. Guerra cristera. México y su larga, larguísima guerra civil.

La política, es decir la guerra por otros medios, debería haber sido la solución a nuestros bélicos y psicoanalíticos trastornos. Pero no ha sido así. De la revolución mexicana a la fecha, sólo dos elecciones han sido limpias, equitativas y democráticas, la de Madero en 1910 y la de Fox, en el año 2000. De modo que la democracia ha estado ausente en las aspiraciones de paz y justicia del pueblo mexicano.

Y entonces la guerra entre hermanos resurge en 1988 con el triunfo electoral del movimiento social de izquierda encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas, que es arrancado de las manos de la gente por un fraude descomunal operado desde la Secretaría de Gobernación, al tiempo que todos en la tele califican las elecciones como las más limpias, las más democráticas de la historia.

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Los historiadores mexicanos, León Portilla a la cabeza, recuerdan el sometimiento por la fuerza de los pueblos originarios de México desde una "visión de los vencidos", en oposición al cliché que reza que "la historia la escriben los vencedores".

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Dice Bolívar Huerta en Fraude: México 2006 (Mandoki, 2007) que en México hay una libertad de expresión absoluta, pero sólo en los momentos menos oportunos. Ahora, cualquiera habla del Fraude a Cárdenas, pero nadie puede hablar del Fraude a López Obrador.

Tal es la importancia de esta película, que hace desfilar vergonzosa y catárticamente a todos los mendaces analistas políticos que se niegan a ver la evidencia, mientras esta pasa frente a sus ojos y repiten, como en 1988, que no cabe lugar a la duda, que no hay derecho a la inconformidad.

En las urnas, los cientos de miles de votos de más y cientos de miles de votos de menos. Las gráficas de resultados electorales de comportamientos matemáticamente imposibles. Los funcionarios electorales alterando paquetes. Las boletas sin doblar. El tribunal Electoral, desestimando la petición de millones de personas en la calle ("voto por voto, casilla por casilla") finalmente derrotadas. ("El pueblo no pudo evitar el fraude")

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Dicen que la Historia hará justicia. Al menos, aunque sea tarde, hará verdad.
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El analfabeta político / Bertolt Brecht

El peor analfabeta es el analfabeta político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.
No sabe que el costo de la vida, el precio del frijol, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de las medicinas, dependen de decisiones políticas.
El analfabeta político es tan ignorante que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.
No sabe que de su ignorancia política nace la mujer abusada, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

Insiste

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