De cómo un puesto ambulante está mejor administrado que la Cineteca Nacional

Compré 22 películas en un ataque compulsivo. Por suerte fueron piratas. ¿Eso me acerca a dios? Entre ellas está Mi tío de Tati (¡Hey, Santi!). La trilogía de Orfeo de Cocteau. Una de título borroso. Payasos de Fellini. Y así, locuras.

Esa del título borroso la escogí por su posición en el estante. Entre Resnais y Fassbinder nada malo puede haber.

*** Algunas cosas que se acabaron para siempre.

Los abrecartas. Los niños que se rasgan los ojos para ver a su gemelo chino. Los diez lentos y grandes tocadores. Los fenómenos de circo. Los técnicos especialistas en moviolas. Los buscadores de auténticas gangas y baratijas. Las fotos retocadas a mano. Los caballeros. ¿Ahora quién las preferirá rubias?

Ya no me mire más las piernas ¡no!...Cumpleaños en el siquiatra

Los 24 de abril (mi cumpleaños) los he pasado en un ferry Calais-Dover escuchando lo maravilloso que es todo en Dinamarca (1998). Partiendo un pastel Sanborns con la cara de Bart Simpson (1992). En una marcha contra el desafuero de López Obrador (2005), encabronándome en Veracruz con mis amigos y haciéndose famosos mis quince minutos de ira en el Bennigans (2004). Recordando que esta película ya la he visto y saliéndonos todos del cine a los quince minutos de Crónicas (2006); y finalmente, con el siquiatra (2007). Celebrando también la despenalización del aborto en el Distrito Federal.
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-¿Sientes que el mundo es una escenografía?

-¿Cómo que si siento que es una escenografía? usted está leyendo un guión. Mire su peluca. Todo es falso aquí.

-Ok, te daremos ansiolíticos.

(Fade to white)

Gente que tampoco va a ninguna parte

Diego quiso enamorarse de una chica que trabajaba en un cine y le regalaba palomitas de caramelo. Imposible, dos veces al año estaban bien, pero...

Josefina combatía el desagrado que le provocaba que su novio dijera banamets en lugar de Banamex. Le hacía imaginar una K gigante que se encontraba una S gigante.

Rómulo pasaba rápido por el Italian Coffee. Si estaba la chica que le alzaba la cejas a manera de saludo, seguía su camino. Si había puros desconocidos, se tomaba un café.

Me tomo un café.

El analfabeta político / Bertolt Brecht

El peor analfabeta es el analfabeta político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.
No sabe que el costo de la vida, el precio del frijol, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de las medicinas, dependen de decisiones políticas.
El analfabeta político es tan ignorante que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.
No sabe que de su ignorancia política nace la mujer abusada, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

Insiste

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