Me voy a quedar aquí. Si alguien quiere hacerme una pregunta, perfecto.

Sueños en los que soy un charlatán

Si es Alemania-España, no sé qué vamos a hacer. Quizá festejar todos los goles, como cuando fui al juego Puebla vs Ángeles de Puebla.

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En algunos sueños soy un charlatán. En una ocasión pasaba por afuera de un bar de ensueño donde daban un juego de la Champions. Para integrarme al ambiente europeo yo me proponía dejar en claro -soltando un soliloquio en alemán- que yo le iba al Werder Bremen. Mi sociable alter ego fracasaba en el sueño. 'Mejor ya me voy' -Era lo único que decía, mientras me iba a la siguiente aventura, del tipo caer de un edificio o caérseme los dientes.

Congreso de Teatro Universitario en la UAP

Confieso que he ido al teatro máximo unas quince veces en mi vida, la tercera parte de las cuales fueron la semana pasada. La razón está en este video: el Congreso de Teatro Universitario en la Autónoma de Puebla.

Me queda muy claro que en el ámbito del cine decir "teatral" es casi ofensivo, pero eso no es culpa del teatro. El cine -y en especial el cine de nuestro pobre hemisferio- tendría que tomar nota de los mecanismos de imaginación de la escena; quien los explota, triunfa como Fassbinder, que en lugar de recrear el Berlín de 1939 nos obliga a imaginárnoslo en Berlin Alexanderplatz.

En este congreso brilló la creación colectiva de La cruzada de los niños (U. Católica de Chile) y la voz de los estudiantes de Memory (Collège de Valleyfield) haciendo escarnio del sistema autoritario que los uniformiza y regentea. En el Teatro Principal Santa Juana de los mataderos de Brecht (Universidad de Atenas) en clave de cabaret y casi diríamos que en distanciamiento permanente.

Santa Juana...

También el insólito cuentacuentos turco que se vuelve jornalero, travesti, capataz, top model, capullo y ave, sin precisar de una sola palabra en Why...? (Universidad de Anadolu); y mis favoritos, aquellos Inquilinos de la ira (Universidad de Caldas), construyendo colectivamente el gag de los mil estereotipos latinoamericanos, mientras en la oscuridad se edifica la dignidad y la resistencia comunitarias frente al dinero, la policía represora y la injusticia a las que sus personajes habían sido condenados a priori.


El analfabeta político / Bertolt Brecht

El peor analfabeta es el analfabeta político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.
No sabe que el costo de la vida, el precio del frijol, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de las medicinas, dependen de decisiones políticas.
El analfabeta político es tan ignorante que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.
No sabe que de su ignorancia política nace la mujer abusada, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

Insiste

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