----------------------------------------------- */ Blog de Luis Ricardo Ramos: febrero 2009

Honorable Miss Vergas


Resulta muy difícil para nosotros, por otro lado afortunados hispanohablantes, creer que pueda haber en el mundo un padre que se sienta honrado cuando a su hija la coronan con el título de 'Miss Vergas'. Pero esto quizá sólo hable de nuestra estrechez de miras, falta de perspectiva histórica y moral anquilosada.

Ya Fernanda Siempre, nos hablaba de aquella mujer estadunidense, que fue el orgullo de su familia al ganar el concurso de belleza de su localidad; Vergas Minesota. Qué sonrisa de la nueva reina de belleza al recibir la banda de manos de su antecesora. Qué sonrisa de la antecesora de dejar atrás un año de ardua labor de reina de belleza.

Qué ciudadanos más felices y qué lugar tan chingón, con una muy buena campaña turística, que recuerda un poco aquella de su ciudad hermana, casi homónima. También lo que pasa aquí, se queda aquí. Viva Las Vergas.
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Coraline y la llegada del nuevo tren

Una película hablada, a color y en bulto, no es cine, es teatro.

Anoche en la función 3D de Coraline nos pasó un poco lo que al público de Paris que, en 1896, salió disparado de sus asientos al ver pasar un tren de película tan cerca de ellos, como si fuera un tren real. La proyección en 3D, en especial en aquellos momentos de animación 3D tradicional no digital, fue como meter la cabeza en una función de nickelodeon con títeres, lo que también podríamos llamar un teatro negro de prángana, en la que las ideas de profundidad de campo, primeros, segundos y terceros planos, cobraron un sentido literal.

El espacio se transforma brillantemente en caja de luz, lienzo en blanco, sets fantásticos o más realistas, del tipo Toy Story. Pero con personajes diseñados en clave de muñecos y no de actores. La gran metáfora del títere contada con títeres.

Si el cine 3D desplazará al cine animado tradicional, o aun si todavía se le puede llamar cine, no lo sé; pero sí que agradezco empezar a recorrer mentalmente ese y todos los senderos posibles, desde la puerta del tamaño de una muñeca, de Coraline.

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