----------------------------------------------- */ Blog de Luis Ricardo Ramos: Esos odiosos que no puedo dejar de seguir

Esos odiosos que no puedo dejar de seguir

Hay un par de columnas que no puedo dejar de seguir. No por gusto, como Cinelunes exquisito o Marcos a la medida. Espero con mayor ansiedad los textos del morbo. A uno de esos columnistas, oscuro objeto de mi deseo lector, lo conozco personalmente y aborrezco en general sus apreciaciones, su falsa cultura, su falso amor por los libros. Puaj. Él me cae bien, pero su columna es mala. La espero pacientemente cada semana.

"...el Día de la Tierra. Para mí resulta igual que el día de la familia, del pa-drino, del albañil, de la mujer, (...) Son simplemente días que el mundo moderno se ha inventado para ofrecer un nimio homenaje a cualquier cosa que se le ocurra a algún simpatías sin quehacer"

(Cosas nimias como recordar a las costureras que mataron por iniciar una huelga. Fabuloso.)

También soy un lector entusiasta de algunas secciones asquerosas de revistas. Uno de esos apartados dignos de no dar crédito se llama Nacómetro. En él eligen a un par de gente de Puebla que no sean muy poderosos -es importante que no sean tan poderosos, porque de serlo ocupan secciones "serias" de la revista- y los denuestan con un apodo y con un puntaje en la escala de naco. Me encantaría sacar 100 puntos.

Pero no todo puede ser negativo en una entrada de blog. Transcribo un Marco a la medida de Marcos Winocur.

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Recordando la epidemia de 2009: esqueletos en la sala

Marcos Winocur

En el futuro, se ofrecerá un servicio funerario consistente en reducir todo a cenizas, menos el esqueleto. Intacto, irá a parar a la sala de la casa. Algunas veces colgado del techo, otras dentro de una caja de vidrio. Es decir, se exhibirá en posición vertical u horizontal, según lo disponga la viuda.

Y llegarán las visitas no a dar pésames anticuados sino a conocer al finadito “por dentro”.

–Pasen, pasen por favor, tanto se le parece nuestro hijo, la misma forma del cráneo, ni qué hablar la tibia y el peroné –dice la viuda entre suspiros. Fue hace años cuando aquella epidemia. Se quedó dormido con el tapaboca puesto y sin darse cuenta comenzó a masticarlo… murió ahogado.

–Alto ¿verdad? Las visitas quieren saber más.

–Ustedes hacían bonita pareja...

–Y buena dentadura ¿te dejaba mucha marca...?

Y el té servido, todos pasarán al comedor, plis, donde continuará una animada conversación.

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