De porqué la ciudad de León no se llama así en honor del rey de la selva

Nuestro guía por la ciudad de León es Argimiro, un maestro apasionado por la historia. Dedicó su año sabático a investigar en los archivos de la ciudad, que suman 26 kilómetros de estanterías. Detrás de él se eleva la muralla romana construida y reconstruida tantas veces. Su pasión nos arranca aplausos en cada parada.

La ciudad de León se levantó por una legión romana en el siglo V, la Legio VI Victrix de seis mil hombres, de manera que el nombre de la ciudad viene de "legión", pero, nos explica Argimiro, esto se olvidó como tantas otras cosas durante la Edad Media.

 
Foto de Luis Ricardo
El Barrio Húmedo de León


Partimos a la parroquia de San Isidoro, donde hemos vivido la clase viva de historia del arte. Un ejemplo de románico puro al que añadieron una reconstrucción gótica. Un bajorrelieve civil de luchadores leoneses y, más adelante, el arquetipo gótico que estudian los chavales en Historia del Arte. La catedral de León y sus cientos de metros cuadrados de vitrales que brindan experiencias distintas según la hora del día y que, seguramente, inspiraron el edificio construido por Gaudí en la Plaza de Botines de esta ciudad.

Cruzamos con Argimiro el casco histórico y llegamos al barrio húmedo, donde uno termina empapado y no precisamente por la lluvia; en León las tapas vienen incluidas con cada bebida y no hay recortes que valgan en lo que se refiere a esta maravillosa tradición leonesa, para regocijo nuestro. Bebemos una caña y, en nuestros paladares, se prolonga el gusto que comenzó en la cena cooperativa, jamón, queso, vino.

Cuando pasamos por el barrio La Palomera, llamamos la atención de los leoneses. Somos muchos maestros caminando firmes de dos en fondo. Algunos nos preguntaron si somos indignados. Probablemente lo somos, pero por ahora, somos más bien felices.

Argimiro, foto de Luis Ricardo.
"Argimiro" Foto de Luis Ricardo

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El analfabeta político / Bertolt Brecht

El peor analfabeta es el analfabeta político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.
No sabe que el costo de la vida, el precio del frijol, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de las medicinas, dependen de decisiones políticas.
El analfabeta político es tan ignorante que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.
No sabe que de su ignorancia política nace la mujer abusada, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

Insiste

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